La prisión del velo

El gobierno francés ha decidido prohibir totalmente el velo de burka o niqab-on a las mujeres en lugares públicos como escuelas, centros de salud o instituciones. La derecha francesa sugiere que también se prohíba en las calles, por lo que el velo islámico se restringiría a la privacidad.

Creo que el hecho de que la mujer aparezca en público, cubierta de la cabeza a los pies mientras el hombre va todo lo cursi que quiere, no es un hecho meramente cultural sino una represión pública de la imagen de la mujer, que debe ver, no con respeto, como predican algunos fundamentalistas, pero con una misoginia atávica y mal disimulada que se transmite de generación en generación para convertirla en la “norma” de vida.

En estados laicos como Francia y España, así como en todo Occidente, se ha alcanzado la igualdad de deberes y derechos de hombres y mujeres tras una ardua travesía del desierto detrás de los derechos humanos, y este éxito, que no es menudencia, no puede ser violado por ningún pretexto religioso o cultural. Occidente, con todas sus deficiencias e imperfecciones, es el lugar donde los valores de la Ilustración se han encarnado definitivamente sin posible reversión, y el fenómeno de la inmigración, de otra manera imparable, no puede cambiar. esta pregunta básica.

El problema de la integración de los inmigrantes en Occidente es y será, durante mucho tiempo -quizá dos generaciones- el cambio de algunas costumbres de sus raíces en beneficio de la libertad, la igualdad y la fraternidad, es decir, entre hombres y mujeres. , y entre una generación y otra. El camino hacia la conquista de las libertades está lleno de malentendidos y malentendidos, pero debemos trabajar con esto continuamente, sin que nos angustie ningún grupo, sea cual sea su origen. Se trata de avanzar en la asunción de libertades y pagar los precios que ello conlleva. Y la gran letra para esto debe ser la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, no puede haber otra alternativa o incluso interpretaciones al margen.

Las costumbres que van en contra de estos derechos deben ser erradicadas porque solo son subterfugios para categorizar a las personas y así suspender la igualdad. Quizás, en este asunto del velo para mujeres, se debería hacer una consulta solo a mujeres, quizás algunas lo aceptarían por temor a represalias, pero muchas se opondrían directamente a su uso.

Remei Margarit

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